miércoles, 15 de septiembre de 2010

DE LA PRACTICA - 2da Etapa


Para conocer directamente tal o cual cosa o cosas, es preciso participar personalmente en la lucha práctica por transformar la realidad, por transformar dicha cosa o cosas, pues es éste el único medio de entrar en contacto con sus apariencias; asimismo, es éste el único medio de poner al descubierto la esencia de dicha cosa o cosas y comprenderlas.....




Si quieres conocer, tienes que participar en la práctica transformadora de la realidad. Si quieres conocer el sabor de una pera, tienes tú mismo que transformarla comiéndola. Si quieres conocer la estructura y las propiedades del átomo, tienes que hacer experimentos físicos y químicos, cambiar el estado del átomo......

Todo conocimiento auténtico nace de la experiencia directa. MTT

viernes, 10 de septiembre de 2010

EXPOSICIÒN FADU - 9 de septiembre 2010
















El insomne insumiso o sobre los alcances de hablar de ciertos temas

Hemos hablado toda la noche de cómo va el mundo
Fue una buena comida
abundante y sin lujos
entre viejos amigos

Alguien recordó a Saint-Just:
los que hacen revoluciones
los que quieren hacer el bien
no deben dormir más que en la tumba

Miramos el fondo de las copas
paladeamos el vino y hablamos
también de secuestros de aviones
y personas desaparecidas y
cadáveres abandonados
en arroyos taciturnos

Discutimos la diferencia
entre el secuestro de un tornero
y el rapto de un embajador
su precio en moneda diplomática

Alguien aclaró la distancia
entre guerrilla y terrorismo
cuestión de objetivos
de víctimas y medios
de razones y llantos.

Una y otra vez tocamos el tema
de los intereses nacionales
es decir
del interés nacional
que entierra los gestos heroicos
y los riesgos de la guerra
el ausente con permiso de los chinos
en Vietnam, Bangla Desh e Indonesia-
de los americanos en Praga
de los rusos en Santo Domingo
y de las tropas de etcétera en el país de etcétera

Pero volvíamos siempre al punto de partida
la tortura y sus técnicas
oficio que ignoran el virus y el tigre
el escorpión y la culebra
viciosa búsqueda de la verdad
mundial y sin secretos

Como de costumbre
estuvimos de acuerdo en que poco o nada se arregla
con canciones o puestas en escena
con rituales de cámaras y luces
y palabras elegidas con pasión y paciencia

Para qué repetir que un poema no devuelve la vida
La película ha terminado y el cine continúa
Yo no soy el hechicero de una tribu profética

Por fin resolvimos que
de todos modos
es peor el silencio
que hablar es algo más que una droga

Porque la verdad es verdad sólo
cuando es pronunciada golpeada a
veces a puro y torpe corazón

Porque no hay tiempo que perder

Pero supimos también que vale la pena salvar un minuto
para recordar que a la verdad también hay que pensarla
El blanco de la verdad es la eficacia
Cabeza fría y corazón caliente

Cálida sobremesa
discretamente alcohólica
entre viejos amigos

La verdad
nos dijimos
no es ni fea ni bonita
Pero igual deberíamos salvar otro minuto
para el poeta que hay en todo hombre
para que pueda sin temor
perder la ilusión de que cuando termina la belleza
se acaba la verdad
para que pueda realizar la ilusión
de que donde acaba la verdad termina la belleza
como en estos discos de Bach o de los Beatles
que giran hoy a 33 revoluciones por minuto

Nos callamos un rato
cómplices en saber que la bestia humana
sólo sonreirá cuando verdad y belleza sean una sola cosa

Insomnes
hablamos toda la noche
Insumisos ante el poder de la palabra
Convencidos de que las ideas
sólo se redimen en la práctica.

A Umberto Eco y Luis J. Prieto, Santiago de Chile 1972

de El uso de la palabra (1979)
Mario Trejo





















domingo, 18 de julio de 2010

EXPERIENCIA DE VOLUNTADES 2010

TALLER DE RELEVAMIENTO POPULAR - Julio 2010


Barrio Mitre. Villa Tesei


















El verdadero poder, el poder efectivo, se obtiene cuando se captura el "patrimonio intangible", el que se guarda en las memorias y las conciencias. Se puede destruir materialmente un país, sin destruirlo como sociedad, como nación, como "pueblo", en fin. Pero se lo puede dejar intacto y sin embargo destruido, cuando se lo vacía de va¬lores, de historia común, de mitos identitarios, de proyecto y perspectiva vital. Como el efecto de una guerra química que mata a todos los habitantes de una ciudad preservando las casas, las plazas, y las calles por donde sólo pasean los fantasmas.


























































El "mal argentino", por cierto, viene de lejos. Es el mal del "pensamiento dicotómico" que ha organizado la nación, y Romero apunta acertadamente a la dicotomía fundante1: civilización y barbarie, que sometida a simplificaciones y eslóganes, instaura una política de desconocimiento del "bárbaro" (distanciado como "otro") y con ello mutila e ignora buena parte de la propia cultura autóctona. De la mano de Arturo Jauretche, el autor señala las huellas de la "colonización pedagógica" que trae aparejada la opción irrestricta y a cualquier costo por lo que se considera "civilizado".

La "cultura del miedo" ya está instalada, para quedarse, en una sociedad que en los próximos gobiernos, aunque democráticos, no dejarán de manipular a partir de los miedos que la atraviesan. El primero de ellos es, precisamente, el miedo al miedo. No tentar, no irritar, no provocar, no hacer ningún movimiento qué vuelva a precipitarnos en el "horror" del que recientemen¬te hemos emergido. La sobreabundancia de esas imágenes temibles, y la pobreza y escasez de los análisis que apuntan a las causas que han producido esas situaciones, caracterizan -dice Romero- al informe Nunca más. Era mejor clausurar cuanto antes la memoria de una masacre en la que la sociedad aparecía, no como corresponsable, sino como la víctima pasiva o el campo de batalla, donde los "dos demonios", intrusos a ella, habían cruzado su exacerbada violencia. Esa exigencia de clausura y olvido para evitar que se reprodujese la situación anterior, terminó llevando a las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.


La autocensura sigue vigente en los cuerpos docentes, dice Romero, incluso en los intelectuales retornados del exilio, o cesanteados en el país, que han vuelto a los claustros. Se pierde la visión de totalidad en el análisis de lo real, y las distintas áreas del conocimiento tienden a ser compartimentos estan¬cos. Aunque existe una renovación académica y bibliográfica, no se restaura la perspectiva interdisciplinaria, ni tampoco se debate la relación entre Universidad y medio social, el "rol his¬tórico" de la educación superior: "..no es difícil imaginar qué clase dé profesionales reprodujeron las universidades argenti¬nas. Se trató, básicamente, en general, de analfabetos políticos respecto de la realidad nacional y sus necesidades culturales, científicas y tecnológicas. Volvemos aquí a la imagen matriz del culturicidio iniciado por la dictadura, a su proceso formidable de colonización pedagógica y de las subjetividades culturales, a las formas aggiornadas, democráticamente encubiertas, políticamente correctas de su continuidad durante los '80".


Marìa Ester Lojo. Prologo a Culturicidio: Historia de la educaciòn en la argentina 1966-2004" de Francisco Romero
























jueves, 24 de junio de 2010

Sistemas constructivos y organización popular. (aporte Virginia Guerrero)



“El problema concreto de la producción edilicia presenta, en su especificidad, características que puedan resultar rasgos propios de una determinada historia y cultura regional o local. Incluso, la materialización de propuestas proyectuales de tipo universales o cosmopolitas suele enfrentarse con factores contaminativos que emergen de una condición productiva peculiar, por ejemplo, el hecho de una cierta intensividad de mano de obra, la calidad o especialidad artesanal de la misma, la eventual perduración de oficios o prácticas tradicionales en un sitio respecto de otro.” 1
Sabemos que los modos locales de producir arquitectura, evidenciados a través de quienes materializan las obras, especialmente por medio de las habilidades y tradiciones constructivas, más que un impedimento hacia la arquitectura universal, son un punto de partida esencial de todo espacio que busca ser parte del medio en el que surge y para el cual se proyecta. Incluso ciertos modos de producción locales y tradicionales fomentan determinadas formas deseables de organización popular.

Si, de acuerdo con Roberto Fernández, incluso partiendo de ideas de pretensión universal es imposible materializar obras de estas características, porque lo local emerge en las prácticas constructivas más allá de los deseos abstractos del proyectista, independientemente de su voluntad, ¿por qué no empezar a pensar los proyectos teniendo en cuenta, así como tenemos en cuenta los factores climáticos o geográficos, las condiciones locales de producción: los conocimientos de los trabajadores, sus habilidades constructivas y las técnicas predominantes en la arquitectura popular del lugar?

Porque desconocer las tradiciones constructivas es alejarse de la realidad del medio social en el cual se quiere construir y representa una de las principales contradicciones con la cual nos encontramos al momento de “bajar” nuestro proyecto a la realidad y materializarlo. Pero investigar nuevas formas, programas y modos de producción no necesariamente se contradice con estas afirmaciones.

En palabras de Roberto Fernández:

“La producción arquitectónica se liga a un reconocimiento, diríase empírico y realista, de la materialidad inmediata. Se trata, en tal caso, de una natural inserción en un ambiente popular suficientemente vigente, lo cual no excluye la voluntad programática e ideológica de asumir esa vía en la condición contemporánea.” 1

El desafío consistiría entonces en investigar sistemas constructivos contemporáneos, que planteen mejoras productivas (en cuanto a costos y tiempos de obra) y repensar las formas y los espacios que proyectamos, pero partiendo de la realidad social local; en busca de una sólida relación entre las ideas y la realización de esas ideas. Quizás sin cambiar los materiales, ni la tecnología; sino modificando fundamentalmente los puntos de partida para acercarnos definitivamente a los habitantes y a los constructores.

“En otra dimensión de esta reflexión sobre la tecnología en tanto soporte de identidad regionalista, podrían situarse los trabajos que procuran obtener una articulación nítida entre componentes ambientales y propuestas tipo-tecnológicas constructivas.
Se comenzó con algunas viviendas a explorar el uso de tecnologías regionales, pero más especialmente, la experimentación con alternativas tipológicas que maximizaran la circulación de aire y la obtención de un confort con baja inversión energética.
Se advierte, así, el paso del tiempo y la dinámica de una cultura. El paisaje como una naturaleza antropizada que testimonia ese concepto neocultural de selva que es una de las (neobarrocas) maneras de entender la estética americana, y que no se puede comprender ni practicar sino desde América.” 1

Seguramente teniendo claro hacia dónde queremos llevar la práctica y la tecnología (de qué forma y con qué objetivos) y conociendo en profundidad las realidades locales podremos hacer un aporte a la organización popular y empezar a trabajar “junto a” y no “para” el pueblo, fortaleciendo los vínculos entre las capacidades y las necesidades para modificar sustancial y materialmente la realidad.


En relación al Voluntariado Universitario Construir desde aquí, estas reflexiones nos plantean algunos interrogantes:

¿Podríamos pensar en abrir algunas líneas de investigación relacionadas con los sistemas constructivos? Esto podría tener sentido sólo si representa un aporte a la organización, si evitamos que sea un estudio de laboratorio aislado del medio de producción (el barrio).

¿Cómo se podría plantear la investigación en relación al nivel de organización que hay en el barrio y en los estudiantes universitarios en este momento, para que no sea un estudio de laboratorio “nuestro”, sino un aporte a la organización popular? ¿De qué hechos conocidos podríamos partir (hipótesis) para que la investigación apunte a fortalecer la organización popular y no represente un alejamiento técnico de la realidad?

Por último, la investigación como actividad podría fortalecer la organización y los vínculos entre los voluntarios y complementar las actividades que quizás tienen un techo bajo en cuanto a intervención por parte nuestra (relevamientos).

(1) Roberto Fernández. El laboratorio americano.

miércoles, 10 de febrero de 2010

RE-Renacimiento... Causas de la pérdida de la concepción de comunidad




La concepción atómica de la vida social en la que la democracia liberal fundó sus formas políticas no permitió ligar la libertad política con la igualdad social, en realidad sustituyó una clase privilegiada minoritaria por otra mas extensa y abierta, pero no cumplió con las promesas de igualdad social contenidas en las constituciones.

“La destrucción de la comunidad. La aldea, el feudo y el gremio proporcionaron una sociedad y una forma de vida que fueron poco afectadas por los actos de reyes y nobles. Podían pasar los siglos y desaparecer las dinastías, pero los modos de la comunidad continuaban muy semejantes a los que siempre habían sido. Sin embargo, los cambios que dieron existencia a la industria moderna, destruyeron los hábitos que habían mantenido una comunidad ordenada. Anteriormente la costumbre era el escudo del pobre. Las nuevas fábricas, con su insistencia en la negociación de un salario individual, lanzaron al viento este precioso patrimonio y el hombre se encontró en un mundo sin una definición del derecho que fuera respetada por toda la comunidad. Lo que la Revolución Industrial hizo con el individuo en general y con el obrero en particular, fue desarticular su sociedad y socavar la ley de la tradición conforme a la cual vivía. Lo dejó a merced de sus propios recursos, el hombre era ahora libre en una forma en que jamás lo había sido anteriormente. Había habido afortunados hombre “sin amos” anteriormente y caldereros ambulantes y estudiosos, pero aquí por primera vez, el hombre en general fue hecho independiente. Si podía obtener un empleo podía vivir solo, sin familia, amigos, gremio u oficio. Las complejas fuerzas que forzaron estos cambios son bien conocidas, pero las consecuencias que vendrían a la larga de este aflojamiento de las amarras fueron imprevistas. El debilitamiento de la comunidad no sólo afectó a los hombres sino también a mujeres y niños, a viejos y jóvenes, a especializados y no especializados. Sus efectos alcanzaron a todos los grupos en la comunidad, de modo que una sociedad regida por la tradición se desvaneció en forma creciente, llegó a estar compuesta por individuos aislados, iguales e independientes. Por primera vez los hombres llegaron a ser responsables ante sí mismos solamente, e irresponsables en cuanto al bienestar de cualquier otra persona incluyendo sus parientes más cercanos… La igualdad para el trabajador tomó una forma nueva y extraña: la ganancia de un salario en dinero. Llegó a significar igualdad para la lucha de competencia. El lograr un empleo y conservarlo resultó ser una prueba de todo lo demás y el medio mismo de supervivencia. Una especie de lucha libre de todos contra todos se transformó en la regla que prevalecía entre los hombres, y el medio social fue suficientemente fluido como para permitir que quedara sitio en la cima para muchos que tenían la energía, la capacidad o al astucia para nadar con la marea y aventajar a sus adversarios. Pero eso fue para los afortunados, los fuertes y los implacables. La masa encontró dura la lucha, solitaria la vida, y la alardeada libertad, algo semejante a una carga” (F.Tanneabaum).

En la primera mitad del siglo XiX, Tocqueville hizo esta aguda observación, que corrobora la pérdida del sentido comunitario:

“El rico no sólo está unido férreamente a los de su clase, sino que está totalmente alejado del pobre…
El fabricante no pide al obrero otra cosa que trabajo; el obrero no espera, a su vez, del fabricante otra cosa que un salario. El primero no contrae obligación alguna para proteger al segundo, ni éste para defender a aquél. Y ninguno de los dos está unido al otro permanentemente por costumbre o por deber. Entre los obreros y los patrones se establecen siempre relaciones, pero no compañerismo”.


El fin capital del hombre, en estos tiempos adelantados, es hacer dinero y gastarlo y por ello su interés en el universo se ha simplificado asombrosamente de poco tiempo acá… ¿Y si el universo no quisiese soportar en su divino seno una república de mortales que no tienen otro fin más elevado?... “ (Carlyle)

Fuente: “Arquitectura historicista en el siglo XIX, Iglesia E. J. Rafael.

viernes, 5 de febrero de 2010

VISITA A CLAUDIO CAVERI

por Camilo Linares

relevamiento barrial - Año 2006

Intentare vehiculizar ciertos sentimientos a través de mi rudimentario manejo del lenguaje.

Me ha quedado, creo que como a muchos, un fuerte concepto tratado el sábado en lo de Caveri que es el de SER/ESTAR y se me ocurre ligarlo con un tema que estuvimos charlando con unos de los compañeros presentes aquel día.

¿Que pasa con el legado cultural del ser? Esta conducta casi inalterable, esta clara tendencia a lo estático.

Hablábamos de la sustantivación del lenguaje, los sustantivos son los mas numerosos pobladores de nuestro idioma.

En la escuela primaria nos enseñan que de cada componente del lenguaje existe un exponente, salvo en el caso de los sustantivos, en el que tenemos 2: los comunes y los propios, o sea que nuestra lengua esta conformada básicamente por sustantivos, por esto, no es casual esta tendencia a lo estático e inalterable, a la sustancia quieta, a la calma chicha….el cambio y el dinamismo esta muy mal visto en nuestra cultura.

Los Guaraníes tienen una forma de vida y apropiación del territorio un poco nómade, ellos abarcan una determinada extensión del bosque pero van rotando su asentamiento cuando ven que por su acción deterioran el medio en el que viven, entonces emigran a un lugar no lejos de donde estaban y así permiten que el monte se regenere para poder otra vez albergarlos y ofrecerles la riqueza de sus recursos, no es casual tampoco que el idioma guaraní se base en verbos y no en sustantivos.

Nosotros los occidentales, por el contrario construimos casas sólidas, pesadas, que demanden el menor trabajo de mantenimiento, desafiando la alquimia del tiempo con esa necia intención de inmortalidad (o delirante obsesión de querer perdurar, diría un conocido).

Entonces las cosas cobran esa sustancialidad, esa consistencia, las cosas se cierran en si mismas todas guardan esa condición de cerramiento, de terminación, cualquier cosa que deje ver cierta apertura, cualquier forma que sea inconclusa, produce una tremenda angustia entre los occidentales una insoportable consternación el pensar que mañana algo pueda cambiar que deje de ser lo que era ¡no-no y no!, nos aferramos a lo conocido por eso producimos imágenes cerradas tiesas e inmóviles, que -si bien- no nos van a traicionar, tampoco nos van a llevar a ningún lado.

De modo que ese "ser" significa aprovisionarse de esas "cosas" o formas cerradas en si mismas, acumularlas para engrosar hasta reventar, tal como habla Galeano de la clase media sumida en el pánico de no llegar a tener lo que se debe tener para llegar a ser.

Ser y tener, y el ser se deshace con el hacer, pierde su condición de cosa acabada ,de una perfección contemplada desde el infinito y baja directamente hasta la tierra, nos devuelve la realidad del presente aquí y ahora.

A partir de ahí el hacer o estar es un devenir imposible de mensurar o predecir, es dirigirse al objetivo a través del cómo y no del ideal.

Camilo Linares - Noviembre 2009